Estados Unidos elimina restricciones al procesamiento de los solicitantes de asilo en la frontera

Actualmente el gobierno de los Estados Unidos que mantiene la deportación de migrantes bajo razones de salud pública, ha puesto fin a las limitaciones del número de solicitantes de asilo que pueden ser procesados en los cruces fronterizos debido a un memorando expedido por Troy Miller, director interino de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

Con este memorando se busca poner fin al programa de Protocolos de Protección a Migrantes (MMP) instaurado por la administración del expresidente Donal Trump, bajo la cual los extranjeros que llegan a la frontera sur a pedir asilo; son devueltos a México y América Central a la espera de una audiencia ante tribunales de inmigración.

En el memorando, Troy Miller, director interino de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), derogó varias de las medidas adoptadas por el Gobierno de Trump y dictaminó una ampliación del procesamiento de solicitudes que sean factibles procesar en términos de operación.

El memorando de Troy Miller es reafirmado por uno emitido el 29 de octubre por el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, en el que notificó a las agencias involucradas en migración su decisión de poner fin “tan pronto como sea posible” al programa MPP.

El impacto del memorando no está claro debido a que la administración del presidente Joe Biden, mantiene vigente el uso del Título 42, aplicado por el expresidente Donald Trump desde marzo del 2020 y con el cual son deportados de manera libre los migrantes a quienes las autoridades fronterizas consideren una amenaza para la salud pública.

Mayor probabilidad de negación de asilo para haitianos por parte de los Estados Unidos

Gibbens Revolus, su esposa Lugrid y su hijo de 2 años Diego, han tenido que vivir en carne propia el desprecio, racismo y luchas de muchos inmigrantes haitianos al emprender el difícil viaje a la frontera entre Estados Unidos y México desde Chile

Gibbens Revolus, su esposa Lugrid y su hijo de 2 años Diego, han tenido que vivir en carne propia el desprecio, racismo y luchas de muchos inmigrantes haitianos al emprender el difícil viaje a la frontera entre Estados Unidos y México desde Chile, para terminar igual que alrededor de 15.000 haitianos en condiciones insalubres en el Puente Internacional en Del Río, Texas a la espera de asilo.

Revolus ha buscado oportunidades desde que su país entró en una crisis creciente debido a las secuelas del terremoto devastador, inestabilidad política debido a la muerte del presidente Jovenel Moïse en julio, además de una ola de violencia de pandillas y secuestros incontrolables.

Gibbens emprendió su viaje de Haití a Chile, donde pudo encontrar un trabajo en una carnicería, almacenando refrigeradores y estantes, con el cual apenas le alcanzaba para el sustento básico de vida. Sin embargo, luego las actitudes hacia los haitianos cambiaron. «Dos compañeros de trabajo intentaron apuñalarme», dice Revolus, quien estaba en Chile con una visa de trabajo.

Sintiendo esa presión creciente en Chile decidió comenzar su viaje a la frontera de EE.UU. a principio de este año, en donde según él, vivieron un infierno que les tomó 3 meses de viaje en autobús, varios días caminando y cruzar de Colombia a Panamá en un bote repleto, para al final terminar siendo deportados por la patrulla fronteriza el 27 de septiembre.

“Solo buscábamos una vida mejor, pero nos dieron marcha atrás” … “Luego de cada una de las décadas de intromisión estadounidense en los asuntos de Haití, realmente creía que se me permitiría pedir asilo en la frontera” afirma Gibbens hablando por celular a partir de Puerto Príncipe.

Ahora Revolus y su familia, al igual que muchos otros inmigrantes haitianos; permanecen de regreso en un territorio donde el estado de derecho parece haberse derrumbado.